Si creen que Nina Dobrev les dirá a quién elegirá Elena –Stefan (Paul Wesley) o Damon (Ian Somerhalder)– en el final de temporada de The Vampire Diaries, tienen que saber lo siguiente: No se lo ha dicho ni a su madre. “Ella vive en Canadá y Europa, así que no la veo muy seguido. Su manera de estar conmigo es mirando el show y buscándome en Google para ver dónde estoy”, dice Dobrev riendo. “Así que en varias ocasiones ella me llama y me pide spoilers y siempre le digo ‘¡No, no, no! No te diré nada’. Siempre se molesta un poco por ello, pero después se pone contenta de que no le haya arruinado el momento sorpresa. Es parecido a lo que me pasa a mí, que no quiero saber qué sucede en un episodio antes de leerlo. Uno no quiere saber el final del chiste antes de haberlo escuchado”.
Por supuesto, como todos los finales de temporada de The Vampire Diaries, seguro habrá algunas lindas líneas para recordar... Aunque no sean recordadas por ser graciosas. Siempre tiene que ver con asesinatos, delitos y lágrimas. Y, según dijo Dobrev, los giros de la hora final de la temporada 3 serán angustiantes. “Especialmente en el final, hay un hecho que ni siquiera nosotros lo esperábamos cuando lo leímos. Y en realidad lo cambiaron. Empezamos a filmar el episodio y ellos lo cambiaron a algo completamente diferente antes de que filmáramos el final”, dice. “Es triste. El otro día vi algunas partes y casi me pongo a llorar. Las personas que son fans leales y que viven y respiran junto a los personajes, realmente sentirán el final del episodio”.
Como esos devotos seguidores sabrán, Klaus (Joseph Morgan) –quien insiste que él fue el inicio de la línea sanguínea de nuestros héroes, por lo que no podemos matarlo sin matarlos a ellos también– yace ahora disecado en un ataúd que será arrojado al Océano Atlántico por los hermanos Salvatore. Klaus intentó desangrar a Elena –y utilizar toda su sangre para crear a su ejército de híbridos– porque si ella muere, el inmortal Alaric (Matt Davis) también lo hará.
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